04 Jun 2020

Actos de rebeldía

Estoy esta semana algo rebelde con esto de escribir el blog. Quizá sea rebeldía y quizá sea cierto cansancio y necesidad de poner la atención en algo más lúdico y descansado. Parece que vislumbro cierta posibilidad de descanso y mi cuerpo y mi mente se han despistado un poco, la verdad.

Y ese acto de rebeldía es, en realidad también, un acto de flexibilidad respecto a las autonormas y a la exigencia. Leo en el diccionario, que rebelarse es sublevarse o levantar a alguien haciendo que falte a la obediencia debida. A quien debo obediencia? Y la respuesta es “me debo obediencia al compromiso conmigo misma” Y me doy cuenta de la doble vertiente de esta moneda del compromiso conmigo misma.

Por un lado está el compromiso con el acto en si. Esta semana tengo el compromiso de escribir el blog, igual que lo tuvo la semana pasada mi socia Bea. Esta cualidad de ser fiel a los compromisos me ha ayudado, en mi vida personal y profesional, a mantener cierto orden y estructura, a poder trabajar en equipo, a fijarme retos y alcanzarlos, a ser una persona fiable y confiable. Al mismo tiempo, ha podido ser también una espada de damocles haciendo que haya forzado mi cuerpo y mi mente hasta el punto de no permitirme escuchar perezas, cansancios, desmotivaciones y por supuesto necesidades de cambio. Cumplir con los compromisos establecidos, ha supuesto por tanto también, no estar en contacto con mis sensaciones presentes y actuar como se supone que debía hacerlo.

Y hoy me preguntaba, cómo sería seguir ejerciendo esa cualidad de ser fiel a los compromisos incorporando una escucha activa y atenta a las necesidades propias y ajenas (con quien pueda tener el compromiso) y así poder incorporar un poco de flexibilidad y garantizar relaciones más genuinas y con una menor carga de resentimiento. Porque cuando nos acostumbramos a dejarnos guiar solo por cumplir con las expectativas externas y perdemos la escucha a las necesidades propias, al cabo de un tiempo acabamos con un malestar, con algo que nos molesta o enfada al sentir que las demás personas no nos tienen en cuenta. Y claro, sería interesante preguntarnos, ¿Por qué iban a hacerlo si no lo hago yo misma?

Así comprendo que los actos de rebeldía, al igual que los actos de obediencia o cumplimiento de compromisos no son buenos o malos, son simplemente señales o pistas de dónde estamos colocando el foco o la motivación de nuestros actos. Enseñanzas que nos regala la observación sin juicio.

Y desde la rebeldía y la obediencia termino esta entrada de nuestro querido espacio de encuentro y reflexión compartida.

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