25 May 2020

Órbitas

Suena mi despertador, tengo la radio seleccionada en la emisora y programa que me gustan. También suena el despertador de mi móvil, claro. Dediqué tiempo a seleccionar la melodía que me despierta de una manera amable, sin estridencias ni sobresaltos aunque con la intensidad necesaria para no volverme a sumir en el sueño.

Me estiro. Saludo a alguna de mis gatas que anda merodeando…me levanto quizás después de una, dos, o puede que más repeticiones (ahora que empiezas a dormir con las ventanas abiertas Beatriz ¿has pensado que las repeticiones de tus dos despertadores quizás sobresalten a algún vecino o vecina? ¿y si no les gusta el programa o la música de tu despertador?). Después de ir al baño, vamos a la cocina, una o dos gatas y yo a preparar desayunos. Muchas veces les canto, les hablo, hago voces extrañas, infantiles, con acentos, en idiomas raros e inventados y de cuando en cuando me da por el estilo bell canto para mis inventos cancioneros dedicados a la gata que esté más hambrienta…(nota: la ventana de la cocina, también está abierta y eso no entra en el foco de tu pensamiento, lo digo a modo de “toma nota Bea” simplemente, sin acritud).

Cuando tengo el té listo y pongo aceite en mi tostada, ya he cantado varios temazos a las gatas, he cacharreado un rato también y las he alimentado. Ellas han maullado varias veces, he respondido y así hemos estado un buen rato de charla…aparece quizás mi vecina Eva en la ventana de su cocina. Nos saludamos: “buenos días, ¿qué tal estás?” “vaya que calor” “que tengas buen día….” Ella vive con su marido y su perrito. No sé qué piensa acerca de la música que uso para despertarme. No sé qué opina sobre mis cantos. No sé qué piensa sobre la política a ninguno de los niveles, sobre la economía ni sobre los valores culturales preponderantes en nuestro país o sobre las emisiones en radios y televisiones. Tampoco sé con qué sueña, qué la desvela o que la hace reír. No sé quienes son sus actores y actrices secundarias…bueno, solo sé que yo, soy una de ellas, al igual que ella lo es para mi.

John Koenig, un alemán que hace algunos años inventó una serie de términos para hablar de experiencias relacionadas con nuestro mundo emocional de las que no hablamos (o eso cree él) porque no tenemos palabras para ello, llamaría a esta toma de conciencia Sonder. Es un término que aúna los conceptos de “especial” (sentido de Sonder en alemán) y “explorar, bucear o sondear” para hablar de la idea de tener la conciencia que, tal como yo, el resto de personas del mundo, incluida mi vecina Eva, su marido y hasta su perrito, tienen una vida tan intensa y compleja como la mía.

Si, has leído bien: TAN intensa y compleja como la mía y como la tuya…lo que ocurre en sus vidas, en sus cabezas, en sus emociones, en sus desvelos y en sus anhelos, es TAN intenso y complejo como lo que vivís tú, tus vecinas y vecinos.

Todas las personas del mundo poseen su equipo de apoyo (familia, amistades, amantes, cómplices,…) que hacen incursiones en sus vidas para dotarlas de dramatismo, felicidad, intensidad y entusiasmo. Si, también existen actores y actrices corales que a veces juegan papeles de dolor y sufrimiento, algún que otro vampiro emocional, seres oscuros llenos de ingredientes generadores de caos, confusión y dolor. Ay que ver cómo es la gente…bueno, es un poco lioso en realidad, porque también esos vampiros emocionales con sus caos y confusiones, para ellos mismos y ellas mismas, tienen una vida intensa y compleja tal como la mía, tal como la tuya.

Para todas las personas que son invisibles para ti, tú también lo eres para ellas. Para todas las personas a las que no ves en sus complejidades y vitalidad, tú tampoco eres visto/a.

¿Un concepto individualista? Probablemente si, probablemente sea un concepto coherente a nuestro momento histórico y cultural. La idea que quiero compartir en esta entrada es la de esta la libertad: tú (y solo tú) eliges la importancia que tienen las órbitas más lejanas en tu historia. Cada cual elegimos la cercanía o lejanía de todas las órbitas, no protagonistas, en nuestras historias, la tuya, la mía, la de la humanidad (compartida) y la del planeta. Tú y yo, podemos darle sentido, día a día, al hecho de tomar conciencia de la vitalidad, complejidad e intensidad de cada vida humana.

Una definición en imágenes y conceptos: sonder, las vidas complejas e intensas
Share
This