Un artículo de investigación en la revista Science de julio de 2014 plantea lo poco que nos gusta a las personas pasar tiempo con nuestros pensamientos, sin otra ocupación que estar 6 o 15 minutos conmigo misma, conmigo mismo y mis pensamientos. El artículo titulado “solo piensa: los desafíos de una mente desconectada” nos cuenta que, incluso, muchas personas prefieren hacer algo dañino o perjudicial para ellas mismas que estar ensimismadas en sus propias mentes.

Día a día, noche a noche, la única certeza que tenemos es que nos toca pasar tiempo cada uno, cada una consigo misma… Puedes ver a esa persona que tanto te hace reír/enfadar/desear/vomitar/soñar/temer o no, lo que si sabes es que a ti te vas a tener a lo largo de todo el día.

Así llegamos a un momento histórico en el que miles de distracciones están a golpe de dedo, a golpe de bits que llenan nuestras mentes de un ruido dulce, continuo, indoloro….¿indoloro? ¿tienes la certeza de que no duele?

Ayer me sentí en algunos momentos molesta conmigo (eso a mi me duele), incómoda (también algo molesta y dolorosa es esta sensación), tenía sensación de “pérdida de tiempo” y de incoherencia (este dolor si que me molesta y mucho)… ¿cuántos mensajes, vídeos, fotos, audios, etc., experimenté a lo largo del fin de semana? La verdad es que perdí la cuenta. Y el problema no es ese, el problema, para mi, fue que muchos de esos actos no fueron voluntarios y conscientes sino meras respuestas automáticas. A golpe de móvil adormecí parte de mi realidad: la soledad.

El consumo frenético de respuestas ajenas que nos adormecen en nuestras vulnerabilidades, nos pueden llevar a incomodarnos hacia dentro o hacia fuera, total ya puesta, en lugar de sentirme mal yo, que se sienta mal el de enfrente.

Te invito a pensar por un momento en una idea, todas las personas quieren ser felices y evitar el dolor, el sufrimiento…piensa que quizás tú, puedes hacer algo para ayudarlas a conseguirlo.

Piensa en alguien a quien quieres y que esté pasando por un momento difícil. Conecta con su dolor, con su dificultad…

Permite que la experiencia del dolor de esa persona se transforme en un profundo deseo de que pase. Imagina que si abrazas a esa persona en este momento, alivias de alguna manera su dolor, su sufrimiento. Te propongo que cierres los ojos y que sientas ese abrazo.

Piensa en esa persona que no conoces y que te has cruzado varias veces en una escalera, en un pasillo, en la entrada a una tienda…alguien neutral para ti. Piensa que esa persona está pasando ahora mismo por esa misma dificultad. Esta persona, al igual que tu, al igual que las personas a las que quieres, quiere ser feliz, quiere dejar de sufrir y de tener esta dificultad. Si conectas con su dolor, deja que se transforme en un deseo de aliviarlo, de que se pase.

Por último, piensa en esa persona que no te cae bien, que incluso te disgusta. También esta persona desea ser feliz, desea superar una dificultad, desea que el dolor actual se pase… ¿puedes conectar con su sufrimiento? Transfórmalo en un deseo de que se libere de ese malestar, de ese dolor…

“Que seas feliz. Que encuentres la paz y serenidad que estás buscando. Que encuentres la manera de superar este dolor. Que seas feliz. Que tengas la fortaleza para superar esta dificultad. Que el sufrimiento pase.”

A veces, cambiar el mundo, pasa por dejar de huir de lo que nos duele y lo que nos da miedo. A veces, dejar que el ruido dulce y continuo deje de apoderarse de mi decisión me invita a pasar a una acción consciente, amable, presente que es capaz de cambiar el mundo, mi mundo, el de quienes me rodean ¿Te apuntas al reto? Vienen días llenos de retos, de ruidos y de malestar y tú, puedes transformarlos.

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