10 Mar 2020

Miedo y compasión

Vienen tiempos donde la incertidumbre, la falta de información o que ésta sea confusa o contradictoria, acrecienta nuestra naturaleza miedosa. Y supongo que el dicho “el miedo es humano” puede definir el momento actual.

Hay muchos lugares del mundo donde actualmente la vida es enormemente frágil y al mismo tiempo en Europa se desata el pánico por un virus que si, por supuesto puede complicarse hasta la muerte en algunos casos, pero nada que ver con otras enfermedades y desastres naturales que viven/sufren millones de personas en países en vías de desarrollo (vaya eufemismo!) o lo que estamos viendo en las fronteras en Grecia, Turquía, Siria, el Mediterráneo o las caravanas desde Centroamérica hasta EEUU.

Los virus más peligrosos, desde mi punto de vista, son aquellos que nos ciegan o nublan la vista y el corazón y nos impiden ver el dolor ajeno y así sólo ocuparnos del nuestro.

,El miedo es humano como también lo es la compasión y me sorprende lo poco que se fomenta, se habla o se educa. Ser compasiva no es otra cosa que poder sentir de manera auténtica el deseo de que otro ser no sufra. No es compadecerse desde un lugar superior u ofrecer limosna. Se trata de ser capaz de sentir tu propio dolor y por tanto, poder abrirte al ajeno. Es poder sentir el dolor ajeno como propio porque en realidad, somos un todo.

Cuando el miedo hace aparición y sólo sentimos ese miedo, en la mayoría de los casos se activa en nuestro cerebro el “modo supervivencia” y entonces llenamos carros de la compra y arrasamos con las existencias de leche o papel higiénico y nos da igual si la persona que viene detrás lo necesita o también quiere. Pensamos en nuestro bienestar y el de “los nuestros”. ¿Quienes son “los nuestros”? ¿Los que hablan nuestro idioma? ¿Los que piensan como nosotros o nosotras? ¿Los que tienen nuestro color de piel? ¿Quienes son los nuestros?

Mi reflexión de estos días es que cuanto más estemos en el miedo, más lejos estamos de la compasión. En estos momentos creo más importante que nunca, que cuando sintamos miedo miremos a los ojos a la persona que tenemos más cerca y sintamos su miedo como si fuera nuestro. Sólo desde vivirnos en comunidad, de pensarnos en colectivo podemos dar respuesta a los retos a los que nos enfrentamos. Así lo creo y así os lo dejo aquí para reflexionar entre todas y todos.

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