24 Feb 2020

Mi mirada

En una formación a la que asisto nos propusieron responder a unas preguntas y ser grabadas mientras lo hacíamos. Posteriormente nos vimos en pantalla grande junto con el resto del grupo.

¿Cómo me relaciono con mi propio cuerpo, con mi propia voz, con mis gestos? ¿Qué me digo cuando tengo la oportunidad de verme y al mismo tiempo sé que otras personas también me están observando? ¿Aparece la vergüenza? ¿Estoy orgullosa? ¿Me resulta indiferente? ¿Qué hubiera preferido que no se hubiera visto u oído?

Después de hacer mi propia observación, tocaba que el grupo hablara. ¿Qué consideraba el grupo lo más agradable de mí? ¿Qué es lo que más había gustado? Obviamente, esa respuesta no sólo habla de mí y de lo que yo he mostrado, sino habla de la persona que observa. Lo que te gusta de mí, te define a ti y no tanto o no sólo, a mí.

¿Cómo me siento cuando escucho lo que gusta de lo que muestro? ¿Qué siento al ser reconocida o cuando soy consciente de lo que gusta y de lo que no tanto? ¿Me quedo atrapada o enganchada a ese reconocimiento, me enfada que sigan gustando aspectos con lo que yo ya no estoy identificada? ¿Tengo miedo a saber lo que gusta por si, en realidad, pudiera tener el efecto de “forzarme” a mostrar sólo mi lado seductor o con feedback positivo?

Tener la oportunidad de observarme supone un ejercicio muy poderoso ya que no sólo descubro qué veo sino también cómo me miro, desde qué lugar lo hago, si le pongo una mirada exigente, rígida o por el contrario hay paciencia, amabilidad, compasión. ¿Me miro a mi de la misma manera que lo hago con las personas con las que me rodeo? ¿Para qué me sirve esa mirada? ¿Qué gano y qué pierdo al hacerlo de esa forma? ¿Podría ampliar “esas miradas” y utilizar distintas lentes dependiendo de las circunstancias y el momento?

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