Me gusta, y mucho, analizar las cuestiones que me interesan. Me gusta leer, aprender, observar una cuestión desde distintas perspectivas, adoro el debate, la reflexión y el cuestionar lo de fuera y lo propio también. Darme cuenta de lo obvio y de lo que hasta ahora estaba oculto a mi conciencia. Considero que es una habilidad o capacidad que resulta útil para evolucionar, crecer y cambiar.

Y aun siendo una cualidad necesaria no resulta suficiente. Así, no sirve de mucho reflexionar sobre el cambio climático y preocuparse por sus efectos si, por el contrario, no actúo en conciencia.

Y lo mismo podría cuestionarme con otras situaciones. ¿Qué hago para seguir perpetuando las desigualdades de género? ¿Qué hago cuando delante de mi alguien hace un comentario o un chiste homófobo? ¿Qué hago si detecto una injusticia que no me afecta a mi pero si a una compañera de trabajo? Si un familiar tiene un problema de salud y tengo la posibilidad de que no esperen la lista de espera pidiendo un favor alguien ¿utilizo mi poder o influencia para ello?

Porque una cosa es lo que decimos que es correcto, una cosa es funcionar desde el pensamiento, imaginar un mundo desde lo ideal y otra cosa distinta son los actos, los actos cotidianos que hacen que nuestro entorno sea el que es. El sistema no lo construye nadie maligno ahí fuera, el sistema lo hacemos cada una de las personas que estamos en él. El entorno y las personas somos, en realidad, una misma cosa. Si yo me muevo de manera egoísta o con mirada cortoplacista no puedo esperar que el sistema sea generoso y que piense en el largo plazo.

El sistema soy yo y yo soy el sistema.

Y cuando esta premisa resuena con fuerza en mi interior me doy cuenta que decido pasar tiempo con las personas a las que quiero y decido hacerlo de una manera honesta, abierta y genuina. Quiero generar espacios en mi vida para lo creativo. Para disfrutar de la creatividad ajena y desarrollar la propia. Quiero estar en contacto con la naturaleza y quiero ayudar a construir entornos donde la naturaleza no sea una quimera. Quiero disponer de más tiempo libre y quiero poner mi granito de arena para hacer entornos de trabajo más flexibles.

Y por eso este año, además de hacer mis propósitos para el año que viene, voy a preguntarme cómo puedo contribuir a crear una sociedad, un sistema, un entorno más justo, libre, creativo, amoroso, amable, nutritivo, alegre, facilitador, sabio, comprometido, despierto, consciente….y seguiría.

Quiero ocuparme de mi, de lo propio y también de lo ajeno, que ya he descubierto, que no lo es.

Feliz año 2020!!

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