Conozco a mis amigos hace muchos años y si soy sincera, no sé bien qué hacen exactamente en sus respectivas empresas. No me importa especialmente. Lo que realmente quiero saber es cómo están ellos, si el jefe homófobo y machista sigue haciendo comentarios fuera de lugar, si eso que dijeron de que iban a fomentar que las personas pudieran conciliar es realmente una posibilidad o una quimera, si realizar las horas para las que te contrataron y no más es un handicap para ascender o crecer profesionalmente, si hacerlo, lo de crecer profesionalmente sólo es posible si asumes más responsabilidades y eso suele ir asociado a que tu mente y tu cuerpo esté mucho más tiempo disponible para el proyecto y eso suele ir unido a menos descanso, a más dificultad para la crianza, para el ocio, para cuidar de ti y de las personas que te rodean. En realidad, mi curiosidad suele estar enfocada, en lo profesional, al bienestar de las personas y me suelo encontrar con muros infranqueables.

Reflexionaba el otro día con un familiar sobre los criterios que tienen los padres y madres a la hora de elegir o preferir el centro educativo para sus hijos e hijas. Y, oh sorpresa, la cercanía al puesto de trabajo, la posibilidad de poder dejarle antes o recogerle después, la opción de múltiples extraescolares y por supuesto que el nivel sea alto, lo más alto posible. No vaya a ser!!

Y si pensamos en qué ocupan el tiempo los y las peques de las casas, mucho de su tiempo se centra en prepararse para el futuro, para ese futuro donde les van a pedir que ocupen su tiempo y su bienestar en aumentar la productividad, en sacar más y más trabajo en menos tiempo, que optimicen y sean muy eficientes. Prepararse para esa vida donde ganarse la vida, producir, ganar dinero, ganar lo suficiente y algo más si es posible. Y esforzarse mucho para ganar un poco más y así poder, en un futuro, trabajar algo menos y así poder vivir algo mejor. ¿No resulta una locura?

Diría que el 90% de las personas que me rodean, por no decir el 100%, les gustaría trabajar menos horas, les gustaría reducir su jornada. En muchos casos es una cuestión de reducir la carga mental y física del trabajo, en otros casos se trata de buscar un horario compatible con tener vida más allá de lo profesional. Poder comer algún día en tu casa, descalza, y quizá echarte una mini siesta, o quizá para poder visitar a tu madre una tarde y darte un paseo con ella o acompañarle a una consulta médica, o quizá para apuntarte a ese curso de teatro que comienza a las 18.00 en la otra punta de la ciudad o quizá para no hacer nada y punto.

Cuando hablo de esto con algunas personas que tienen responsabilidades en equipos de trabajo, me sorprendo escuchando, a mi juicio, escusas sobre que cambiar horarios y hacerlos más flexibles o adaptados a los que las personas necesitan o desean perjudica la productividad, que eso de confiar en las personas y en su responsabilidad de que sacarán el trabajo aunque no esté su ojo que todo lo ve delante resulta muy difícil con algunas personas. Y claro, ante semejante falta de argumentos, sonrío y me gustaría decirles. “no te engañes, lo que perjudica la productividad es tener a la gente en el trabajo en un horario funesto, deseando encontrar otro lugar donde si se tengan en cuenta sus necesidades y cuando eso suceda, esa persona abandonará el barco sin miramientos y tú te sorprenderás” También me gustaría decirles “mientras trates a tu equipo como a personas pequeñas, se comportarán como tales y estarán deseando que salgas por la puerta para soltarse”. ¿Qué es antes, el huevo o la gallina? ¿El personal no se responsabiliza o tu le tratas como si fuera una persona incapaz de autoresponsabilizarse impidiendo que decida qué es lo mejor para su puesto, para la organización y para si misma?

Conozco personas responsables de equipos que a la mínima de cambio invitan a su personal a irse de la empresa. Estoy segura que, cuando eso suceda, porque sucederá, se rasgará las vestiduras y dirá “si ya sabía yo que fulanita no estaba comprometida con la empresa” Y nadie le dirá que el problema no es que la gente se marche, sino que su responsabilidad como persona que coordina un equipo es hacer compatible si o si, el desarrollo de la actividad empresarial con el bienestar de las personas. Desde mi punto de vista, hay que comprender e integrar en nuestras vidas los cuidados. Los cuidados en los entornos profesionales, creando horarios y salarios compatibles con el descanso, con las relaciones, con la crianza, con el aprendizaje y el desarrollo.

No se trata de que cada persona busque su solución, se trata de construir entre todas las personas una sociedad donde vivir sea poder desarrollar una actividad profesional y también pueda ser pasear por la naturaleza, aprender a tocar un instrumento o ir a un concierto, poder bailar o crear una familia y poder tener tiempo y espacio para todo o para nada.

Desde aquí os invito a reflexionar cual puede ser tu papel para construir una vida y una sociedad más armónica y orgánica.

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