10 Nov 2019

Salgamos a pasear

No tenía muy claro por dónde empezar esta invitación. Estaba un poco más pesimista de lo habitual y me centraba más en el punto de partida que en el objetivo, poca visión de coaching la verdad.

Así que decidí parar, irme a hacer la cena y salir de mi propio ombligo para ver el sentido más amplio y parece que ha resultado. El autocuidado y nutrirse es siempre una ayuda para cambiar o ampliar la mirada.

Me preocupa un poco la tendencia, con vueltas de tuerca reiteradas, al individualismo, a habitar en nuestros problemas, en nuestras carencias y en nuestras insatisfacciones. A festejar un logro, medidamente, sin pasarnos. Los logros al fin y al cabo, ya lo dice IG, son efímeros y pasajeros…miras la cuenta de alguien más y ¡zaz! lo ha hecho más y mejor…

Estamos viviendo en nuestros ombligos y salimos poco a pasear. El problema del ensimismamiento, ya lo dicen los profesionales de la psicología, es la tendencia a correlacionar con la ansiedad y la depresión y las consecuencias que estos estados conllevan. Siendo estas islas aisladas y ensimismadas que pretendemos ser, nos volvemos además mucho más manipulables: mi estado de bienestar se ve amenazado (mi ombligo) y me aterro (olvidando mis recursos para la vida). Nos cuentan y nos hablan de amenazas reales o no y activan nuestros automáticos defensivos.

Esta inercia a dejarnos llevar por la corriente de ombligos es lo que realmente me preocupa, porque no es real, no somos seres individuales, independientes ni displicentes. Las personas somos empáticas, nos atañe lo que viven y lo que les duele a quienes tenemos al lado e incluso a quienes viven dolores y dramas lejanos. Los seres humanos funcionamos mejor en grupo, no tener grupo de hecho pone en peligro nuestro bienestar y nuestra supervivencia (vital y social). Por eso, te invito a salir a pasear como se pasea cuando tienes tiempo y visitas una ciudad nueva. Salir a ver con todos los sentidos dejando en casa los prejuicios y las ideas de cómo son o deben ser las cosas. Salir de tus creencias, de tus hábitos y hacer algo improvisado que te conecte con lo desconocido, con tu espontaneidad y con la vida.

Sal de tu zona conocida y de control para pasear y ver qué hay ahí en ese otro mundo, en el que todo es nuevo. Sal e inspira a otras personas a que salgan de sus sofás y sus televisiones, a que dejen de mirarse el ombligo y descubran todo lo que nos regala el horizonte, cuando miramos con todo nuestro ser.

¡Sal a pasear! ¡Encontrémonos paseando e innovando!

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