¿Qué ocurre cuando rompemos la rutina y nos colocamos en una situación novedosa? Depende de la situación, podrás pensar. Y también depende de tu momento, de la situación emocional, mental y física interna.

Si la situación es un viaje, uno que te motiva especialmente por ejemplo, la situación de partida tendrá probablemente una dosis extra de energía, entusiasmo y curiosidad, con unas cuantas pizcas de alegría, flexibilidad, esperanza y optimismo.

Si la situación es una enfermedad de alguien a quien quieres, la vivencia interna podrá tener una sensación de opresión, tristeza o desesperanza, incluso enfado y frustración pueden formar parte de los ingredientes.

Después, decidimos, mediante juicios sumarios qué es lo bueno y qué es lo malo como si estuviéramos viendo una película o leyendo un libro sobre el que escribir una reseña.

En realidad, un viaje también puede estar poblado de miedos y añoranzas. O una enfermedad de amor y ternura. El camino que andamos en cada situación, en cada momento tiene que ver con la manera de mirar y de sentir la vida. Elegimos cuanto de negro y de amarillo estará presente en la fotografía de nuestro camino. Elegimos si el verde será brillante o apagado. Elegimos cuán larga o corta es esta etapa.

Como decía el poeta, el camino se va haciendo con cada paso y con cada elección.

¿Cuál y cómo es tu camino hoy? ¿Te gusta lo que ves y lo que sientes? ¿Hacia dónde diriges tu mirada y tu intención?

Hay certo grado de libertad al alcance de tu mano. Ojalá puedas encontrar las acciones que te acerquen a el.

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