Empezamos un nuevo mes y no cualquier mes. Para la gran mayoría de quienes vivimos en España y en otros territorios del hemisferio norte, septiembre es el inicio de curso. También era la fecha para las recuperaciones hace algunos años, era un mes de fin de vacaciones, exámenes y biblioteca.

Hoy es un mes de compras, gastos, ilusión por el nuevo curso, atascos, vuelta a los malabares con los horarios, atascos, enseñar fotos, comentar las aventuras del verano, despedir al amor de verano, atascos…es un mes especial.

También es un momento en el que algunas personas se alejan del tumulto familiar y laboral para llorar a escondidas en un rinconcito del baño y otras lo hacen a pleno pulmón sin cohibirse. Hablamos con alegría de la depresión pos-vacacional y la padecemos todas las personas adultas que ya nos hemos ido de vacaciones a algún lado, trabajemos o no.

¿De qué manera podrías guardar un poquito de eso que ilumina tu mirada cuando piensas en tus vacaciones? Da igual si fue playa, mar, caracoles y chiringuito, si fue montaña, abetos, cascadas y chubasquero o si fueron siestas, paellas, risas y trasnochar…¿qué concretamente de esas vivencias son las que te ponen las pilas?

Aquí te propongo hacer un ejercicio para mantener la ilusión en la vuelta al cole. Imagina que pudieras guardar un poquito de eso que te hace tan feliz en un frasco que tuvieses a mano y cuando la añoranza acecha, ¡zas! sacas el frasco, lo abres un poquito y aspiras los preciados ingredientes de tu bienestar. ¿Te apetece?

¡Vamos a ello! Primero, te invito a que identifiques qué concretamente es lo que te hace vibrar de lo que has vivido en tus vacaciones. Algunos ejemplos pueden ser: aire libre, naturaleza, cambios (horarios, paisajes, dieta, relaciones, tareas, planes..). Puedes hacer un listado si, de hecho escribir resulta muy curativo.

Cuando tengas tu lista de tus ingredientes especiales, coge, uno a uno y míralo desde todos los ángulos. Por ejemplo, en mi caso han habido bosques alucinantes con abetos impresionantes y miles de pasajes para perderme en ellos. Hay espesura, novedad, invitación a perderme, belleza, naturaleza, vida, paisaje, curiosidad, ….y vamos a dejarlo aquí.

Haz este desglose con cada uno de los ingredientes especiales que te nutren cuando estás de vacaciones.

Ahora nos preguntamos ¿en qué momentos de mi rutina, de mi lugar habitual, encuentro estos elementos? Quizás no existen tal cual los viví en mis vacaciones, la verdad es que si han sido importantes en el verano, es que lo son el resto del año, lo son aunque no sea plenamente consciente cuando estoy viviéndolos en mi rutina, cuando paseo por la pedriza, cuando descubro nuevas rutas para llegar a los sitios, cuando decido ir andando a los sitios, cuando observo la vida que hay a mi alrededor con curiosidad y apertura, viendo lo novedoso en un gorrión, un perro o una persona que no conozco. Si se trata de horarios, tiempo para mi o siestas, …¿dónde lo encuentro? quizás en una mañana perezosa de sábado o domingo de vez en cuando, quizás en mis momentos en el gimnasio, con la bici o la cerámica, quizás si un día decido cambiar la rutina para volver a casa y voy mirando el entorno como si fuese una turista… No se trata de ser una naife y contarte que puedes ser feliz todo el tiempo, porque no es verdad. Hay momentos en la rutina que son una auténtica tortura que aniquila nuestra creatividad y nos adormece el buen rollo. Lo que quiero decir es que tienes ingredientes para endulzara un poquito y hacer que pase un poco mejor.

Hace unos días mi sobrina de 5 años cantaba el estribillo, reinventado por ella, de la canción de Mary Poppins con un poco de azúcar (y limón ella añadía) la píldora que os dan, pasará mejor….y esa es la idea. Guardar lo que te carga las pilas para los momentos en que te canses del sabor amargo de la píldora que te estén dando.

El entorno propone y tu dispones cómo vives esa propuesta. Además del sabor amargo, está el dulce, el salado y el ácido…. ¡saboréalos todos! No merece la pena regodearse en el amargor y marearlo con quejas y lamentos…así solo conseguimos que perdure y sea más insoportable.

¡Prueba la receta de Mary Poppins! Y si no te funciona, habrás hecho un ejercicio de autoconocimiento desde la perspectiva del disfrute que para algo te valdrá.

¡Feliz inicio de septiembre!

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