24 Jul 2019

Olor de verano

El verano huele a sol, a calor, a horas de luz, a jornada intensiva, a vacaciones, a noches en vela, a sudor, a quejas, al recurrente “¡ay que calor!”, a encuentros, a desencuentros, a campamentos, a mosquitos, a piscina, a arena, a mar, a montaña, a duchas, a paellas, a mojitos, a helados, a soledad, a exceso de compañía, a familia, a risas, a llanto, a amores, a desamores….el verano tiene su olor particular, compendio de ingredientes en parte comunes, en parte sumamente subjetivos y únicos.

¿Cuál es tu particular olor de verano?

Tener la consciencia de qué ocurre en tu vida en este período del año, sin manipularlo para que se parezca a un cuento ajeno, tiene una gran ventaja: las puertas hacia la libertad. La libertad de mantener lo que tiene que ver contigo y lo que quieres que siga formando parte de TU verano, para eliminar aquellos ingredientes que dejan un regusto ajeno, amargo, lejano, automático.

En mi verano hay muchas noches de insomnio por el calor…y cuando paro el automatismo de la queja social, me doy cuenta de que realmente el insomnio está presente en mi vida desde antes de terminar la primaria, eso es mucho, mucho tiempo atrás. El continuo despertar en mis noches, no está asociado de manera exclusiva al calor, por lo tanto ¿merece la pena poner el foco en ello y quejarme?

Mi verano huele también a viajes al extranjero, a aventuras con personas queridas, a tiempo para lo que surja, a flexibilidad, a espontaneidad, a soltar el control, a lo inesperado, a fluir con el momento…¿merece la pena poner el foco en esto? Pues para mi si, mucho.

En nuestras vidas hay muchos olores, ingredientes, paisajes, narrativas y cada una, cada uno, decidimos dónde poner el foco, qué iluminar más o menos. No tienes que mimetizarte en la queja por el calor, no eres una iguana que ha de cambiar de opinión o color en función del contexto, eres María, Juan o Ana, eres una persona válida, maravillosa, única. El simple hecho de ser quien eres, de estar aquí en esta vida, te valida como ser vivo. Elije a qué huele tu verano, a qué huele tu momento y ya.

¿Una invitación simplista? Quizás si, muy probablemente si, será una invitación simple y frívola, efímera, como el verano.

¡Feliz verano! ¡Feliz momento!

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