Las personas que me conocen saben que no concibo ni sé estar sin escribir. Y quien quiera hacerme un regalo sabe que siempre acierta con un cuaderno en blanco (o un libro). Soy una chica fácil, qué se le va a hacer!.

Escribir de manera alterna el artículo en este blog supone un ejercicio que disfruto y al mismo tiempo es también un trabajo, una tarea. Me planteo encontrar una cuestión lo suficintemente general para que te interese y sirva a quien lo lea y al mismo tiempo, algo que me ataña, que me importe, que me toque, que tenga que ver con lo que realmente estoy viviendo en esa etapa. No me interesa hacer un ejercicio que se quede en lo reflexivo, sino que busco que sea también fruto de una vivencia propia, de conectar con la autenticidad y mi vulnerabilidad, procurando no aburrir al personal con mi vida.

Leía el otro día un artículo en prensa (Expresas’: una revista creada por mujeres en prisión) que me conmovió y que me gustaría sirviera para profundizar en algunas ideas que son para mi muy importantes en estos momentos. (recomiendo leer antes el artículo que enlazo)

Las etiquetas con las que nos nombran o nos nombramos. Resulta tan importante cómo relatamos (ahora está de moda este palabro) lo que hemos vivido, lo que somos, nuestros comportamientos, que influye profundamente en cómo vivenciamos el presente y de lo que nos creemos capaces de vivir, de experimentar, de sentir, de imaginarnos en un futuro.

La importancia de tener un espacio o lugar donde compartir, donde crear, donde generar. Ya lo dijo Virginia Wolf y la habitación propia. Tener un día, un lugar, un motivo. Puede ser el día que vas al gimnasio a nadar o el día que quedas con los amigos para ver la serie de turno. Tener un espacio físico y temporal donde encontrarte con otras personas y contigo misma.

Las circunstancias claro que importan pero no son determinantes. No podemos negar que las circunstancias, nuestro entorno, condicionantes imprevistos ajenos a nuestro control van a influirnos, sin embargo, la experiencia del artículo que os he mencionado demuestra que las circunstancias adversas sólo nos exige otras respuestas y que éstas sean quizá más imaginativas o creativas, o en otros momentos nos pedirá ser más rápidas o más pacientes, o más o menos lo que sea. Es importante tener referencias y referentes que nos ayuden a no darnos por vencidas, a seguir creyendo que lo importante no es tanto el resultado sino el proceso. Ahí está realmente la riqueza de la vida, la vivencia real de cada instante.

Escribir para ti, para otras personas, para ser leído o simplemente para ser escrito es un ejercicio terapeútico, creativo y de una belleza sin igual. Me alegra tanto que existan proyectos tan bellos como el de Expresas que cada día me hacen sentir más que el arte y la comunidad es lo que nos salvará y nos hará sacar lo mejor que llevamos dentro.

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