¿Identificas a tu león? No me refiero al león que vive en regiones africanas o asiáticas y cuyo rugido nos estremece, sino al “león” o botón que dispara tu respuesta de amenaza de manera automática ¿lo tienes identificado?

Las personas nacemos con la necesidad de pertenecer a un grupo, de recibir validación por parte de nuestro grupo de referencia (familia, clase, vecindario,…), sea este cual sea. Necesitamos que nuestro pensamiento y nuestro sentir se escuche y se valide como nuestra realidad. No quiere decir que “nos lo compren”, sino que se acepte que esa es nuestra realidad en ese momento concreto.

Sin embargo, todas las personas (me atrevo a decir TODAS, aún a riesgo y deseo de equivocarme) hemos vivido alguna situación de rechazo en nuestra tierna infancia. Y no me refiero a la figura de un abusón o abusona en clase, sino al rechazo que vivimos cuando alguien a quien quieres muchísimo y en quien confías dice o no dice, hace o deja de hacer algo que te deja con toda tu vulnerabilidad expuesta. Ese momento en el que quizás sentiste por primera vez vergüenza. Cuando corriste con una buenísima y creativísima idea y te dijeron algo así como “si, si, luego me lo cuentas”; “que bien (sin siquiera mirarte)”; o incluso un “quieres dejar eso”; “vaya tontería se le ocurren a veces a la niña/al niño”….etc. Un comentario más o menos inocente y seguramente libre de mala intención que sin embargo, viviste como un golpe violento y doloroso.

¿Te suena de lo que estoy hablando? Ese momento nos marca y siembra una semilla que podrá enraizar más o menos y que, a más repeticiones de vivencias de rechazo, mayor condicionamiento. Seguramente lo que vino después de esa respuesta fue o bien enfado y reproche o bien mutismo y escape. Dos pautas de respuestas naturales en nuestra biología ante la amenaza, nos enfrentamos o nos escondemos. Si el enfado alivió tu malestar, es posible que hayas repetido esa respuesta, quizás hasta que te dejase de funcionar o si aún lo hace, en algún lugar de tus respuestas automáticas está. Cada vez que sientes que tu vulnerabilidad puede ser expuesta puede ser que explotes en un arrebato violento que tape satisfactoriamente esa vergüenza. Por el contrario, si la huida funcionó y la seguiste repitiendo, es posible que en algún momento de confrontación en el que sientas que tu oponente (león) visibilizará tu diferencia (tu vulnerabilidad expuesta), te retraigas y te pliegues para “huir”.

No, no somos tan simples, existen, entre estas dos respuestas una infinidad de posibilidades más, solo uso ejemplos claros para apuntar en la dirección en la que quiero invitarte a reflexionar. Si no son ni han sido tus patrones de respuesta habituales, seguramente conoces a alguna persona que más o menos encaje en alguno de los dos.

Volvamos al león. Los seres humanos, especialmente los que vivimos en ciudades y en medios urbanos, tenemos pocas posibilidades de encontrarnos con leones que nos ataquen y nos hagan correr o tumbarnos en parálisis camufladora. Sin embargo, tenemos, cada día, un sin fin de interacciones con otras personas en las que a veces, aparecen nuestros leones. A veces la situación o la persona en concreto se convierte en nuestra activadora de la respuesta de amenaza y ¡zas! ahí nos ponemos a pelear o a escondernos, a enfrentarnos o a huir. Esto, es lo saludable, natural y biológicamente adaptativo, no existe ningún problema en ti. Lo importante es saber si esta respuesta automática genera en ti bienestar y seguridad o por el contrario aumenta tu malestar y te hace sufrir. Es en esos casos en los que conocer al león y trabajar con las fantasías que han ido condicionando a nuestra mente y a nuestra biología para enfrentarnos a ella y sanarla, resultan más que convenientes.

Mindfulness, CFT, coaching, terapia, existen múltiples vías para abordar este sufrimiento y generar un cambio apaciguador, sereno y empoderante. Este es uno de los motivos por los que creamos Kaiden hace casi 10 años y por lo que seguimos manteniendo este espacio desde el que nos encanta reflexionar con invitación incluida a escuchar (leer) tu opinión.

¡Te escuchamos!

Share
This