¿Cuántas frases hechas sobre la vida conoces? O mejor aún ¿cuántas utilizas habitual o frecuentemente? A mi me llevan resonando las que dicen algo así como “la vida es aquí y ahora”, “la vida se mide en momentos”, etc.

¿Qué es la vida o esa vida de la que tanto hablamos? ¿Qué quiero decir con voy a vivir mi vida? Y no pretenden ser preguntas filosóficas sino puramente prácticas. Si yo estoy a este lado del teclado escribiendo, se presupone que soy una persona y que estoy viva. Si tú, al otro lado de la pantalla lees esto, se presupone también que eres una persona y que estas viva. Entonces ¿qué pasa con esta palabra que tantas frases, preguntas y declaraciones inspira cada día?

Quiero creer que lo que nos genera una intranquila duda al hablar de la vida, no tiene nada que ver con el hecho de ser un ser vivo, de existir, de generar (y consumir) energía; creo que más bien nos debatimos sobre cómo es que estoy existiendo, viviendo y generando energía. Quizás es tal y cual quiero vivir y existir o quizás no del todo…¿puedo saber cómo quiero ser y existir o es una pregunta vana?

Hace poco más de tres semanas entré por primera vez en mi vida en un quirófano. Tras una leve sensación de nervios esperando en el pasillo para entrar en esa sala, que me pareció el decorado de una película sobre naves espaciales, lo que sentí fue un profundo alivio al saber qué era lo que me dolía tanto y confianza en que esas personas amables y que me llamaban por mi nombre, iban a poner solución. Me entregué con confianza y agradecimiento y me dormí.

Llegué al hospital vía urgencias, por lo que quizás sentir esta entrega y confianza resultaban lógicas y naturales. Al fin y al cabo, puedo decir que me salvaron la vida. Si, esa vida sobre la que empecé escribiendo un poco más arriba. Y es probable que este hecho también me inspire a preguntarme, no desde la mente filosófica e indagadora, fantasiosa y controladora sino desde las tripas, que aún hoy están buscando cuál es su sitio, recolocándose en un espacio todavía inflamado, doloroso y agradecido. Mi cuerpo es más paciente que mi mente y ahora es quien está enseñando el significado de la paciencia, de la aceptación y de la vida a todo mi ser.

Estoy aprendiendo que mejorar y estar bien no significa ser la hormiga atómica que, espídica, va de un lado a otro, de una tarea a otra, de un plan a otro y hace más kilómetros que ninguna otra. Que estar bien puede significar estar conectada con lo que puedo hacer, al ritmo que puedo, parando y avanzando en conexión con mi mente, con mi cuerpo, con mis preguntas, con aceptación y viviendo el ritmo de esta continua y lenta mejoría. Experimento que cada pequeño cambio es una buena señal y que eso define lo que es estar bien.

Mi mente también está aprendiendo mucho, aprende que aunque quiera avanzar más rápido, ha de parar y mirar hacia el cuerpo para asegurarse que le sigue y si no es así, no pasa nada, no se estresa, no se enfada ni juzga, para y entiende lo que significa bajar el ritmo y ser paciente. Entiende un nuevo sentido de la prudencia, del cuidado y del bienestar. Entiende que lo importante es justamente esto, la lección que nos está tocando repasar, poro a poro, célula a célula y neurona a neurona.

Y para ti ¿qué es la vida? ¿qué te ayuda ahora mismo a saber que estás vivo, que estás viva? ¿qué dicen tu cuerpo y tu mente sobre tu experiencia de vivir en este mismo instante? Yo sé que que vivo aquí, en este instante, porque hace poco más de tres semanas que no hay juicios, ni control, hace poco más de tres semanas que las emociones no se disfrazan para “quedar bien” y ser coherentes. Y porque hace poco más de tres semanas que nos llevamos bien aquí todas las partes de mi ser, mi cuerpo, mi mente, mi ritmo y mis emociones. Hoy me siento que estoy en casa y por eso sé que estoy viviendo cada momento.

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