Vamos con el turbo casi siempre, turbo para hacer, para decir y para sentir. Turbo para admirar el paisaje, para disfrutar una onza de chocolate, para escuchar un acorde emocionante….y a otra cosa. A veces me parece que nos hemos vuelto coleccionistas de momentos inconexos que terminamos definiendo como nuestra vida.

Mañana es un día festivo en muchos lugares del mundo. Esta vez, me quedo en casa, en “mi casa” en el sentido extenso del término, aunque recuerdo viajes en estas fechas y me vienen mucho estrés, muchas prisas, muchas esperas, mucha impaciencia…

Desde este recuerdo y en este momento zen que me dispongo a vivir los próximos 4 días, te quiero hacer una propuesta.

Guarda en un cajón el reloj, la agenda y el calendario. Déjalos allí hasta el domingo por la tarde o incluso hasta el lunes, mejor. Saca tu brújula y deja que sea ella la que guíe tus próximos momentos, que dejen de estar inconexos entre si y empiecen a conectarse contigo. La brújula nos habla de aquello que nos hace vibrar, de nuestro camino, de nuestro para qué en esta vida: qué te hace ser quien eres, sentirte quien eres, vivirte en todo tu ser.

Saca la brújula incluso si esto te hace sentir el vértigo de surfear una gran ola y que no sabes cómo acabará. Quizás andar por la vida sin reloj y con una brújula te genere incertidumbre, miedo, tristeza… Está bien sentir esto, forma parte de la vida. Una persona sabia y cercana me decía hace poco “nadie sabe enfrentarse a su soledad y todas las personas tarde o temprano estamos solas, solas por una pérdida o por un cambio en la salud, en la actitud vital, en la motivación,….en lo que sea, pero nos encontraremos con nuestra soledad y no sabremos qué hacer”. Y si, creo que es cierto, que esos momentos llegan y sentimos un miedo atroz…que se torna más ligero cuando nos permitimos practicar de vez en cuando. Cuando me permito soltar el control y vestir el traje de la confianza para seguir mi camino.

Esa es mi propuesta, un poco improvisada, para estas vacaciones. Experimenta un poco y no quieras llegar corriendo a la siguiente cola sin regodearte de lo que te encuentres por el camino. A ver qué pasa, a ver qué cambia…

¡Feliz descanso en modo presente! ¡Feliz viaje con tu brújula y sin prisas! ¡Feliz momento!

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