Leo maravillada las noticias relativas a Greta Thunberg, esta joven de 17 años sueca que ha conseguido colocar la lucha contra el cambio climático en los titulares de prensa. No es que la lucha contra el cambio climático no estuviera, supuestamente, en la agenda desde hace décadas, pero que sea una persona joven, todavía menor de edad quien nos coloque a las adultas en el ejercicio de asumir nuestra responsabilidad para evitar lo que parece inevitable, es llamativo y a mi me moviliza e interpela.

Y si, así nos manejamos las personas, evitando asumir nuestra responsabilidad. Se habla mucho del empoderamiento como vía para tomar las riendas de nuestras vidas, adquirir o desarrollar recursos propios o ajenos para la toma de decisiones en libertad y así aumentar nuestra participación en las distintas esferas de nuestra vida.

Y todo eso, el empoderamiento, es la cara de una moneda y la otra, aunque no guste mencionarlo, es asumir nuestra responsabilidad.

Cuando trabajas con personas, apoyando o ayudando en sus procesos de empoderamiento, se observa la dificultad a la hora de asumir la responsabilidad. Lo vemos fuera, pero en realidad, nos pasa a todas las personas en mayor o menor medida.

Así, una persona decide, más conscientes o inconscientemente, que comenzará a tomar decisiones cuando cambie tal o cual circunstancias o cuando fulanito o menganita cambie o deje de actuar como lo hace. Es decir, colocamos fuera el poder y la responsabilidad y a nosotras o nosotros sólo nos queda un papel, el de víctima. Víctima de las circunstancias o de las personas que no cambian.

El papel de víctima es un papel bastante potente y cómodo porque nos exime de hacer y de cambiar y además nos permite y nos legitima para quejarnos y quejarnos y seguir quejándonos. Qué cambien las otras personas!!

Y así podemos eternizarnos y seguir con los mismos trabajos, en las mismas relaciones, viviendo las mismas dinámicas familiares, así como seguimos contaminando el planeta y todos sus seres, sintiéndonos que somos víctimas del cambio climático en lugar de darnos cuenta y asumir que está en nuestras manos dejar de seguir dañando.

Así que mi propuesta de esta semana es dejar de sentirnos víctimas sin poder y asumir nuestra responsabilidad con nuestra vida y la de los seres que nos rodean. Asumir una responsabilidad y un compromiso con algo que nos importe de verdad y poner nuestra energía e ilusión, como hace cada viernes Greta Thunberg, dándonos un ejemplo de inspiración y liderazgo maravillosos.

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