17 Feb 2019

En conexión

Algunas frases rimbombantes que durante años no han sido más que citas de alguien más o menos inteligente, con más o menos fama y con poco o mucho de innovación, repentinamente hacen eco en tu mente o mejor aún, en tu ser.

A mi últimamente se me repite el inicio o parte de alguna de estas frases, la vida es lo que ocurre ahora. No recuerdo como seguía la frase y no importa realmente. Mi experiencia es un darme cuenta de lo que es la vida: lo que siento, lo que hago, lo que experimento y lo que digo (a mi o a otra persona). La vida no es lo que imagino que puedo hacer o lo que desearía hacer o lo que tendría que hacer, eso puede generar un estado de más o menos alerta, de más o menos estrés, de más o menos tristeza que se convertirá en la vida que ocurre…la vida que me transcurre (y que siento que no me pertenece).

Nuestro cerebro es un órgano “interpretador”: interpreta y concluye a partir de la información que percibe de fuera y de dentro y no para de hacerlo, no para de pensar, de conectar, de indagar…. o si, si puede parar, puede parar cuando aprendemos a percibir y a dejar un paréntesis, un espacio abierto a la incertidumbre. Y aunque a nuestro cerebro la incertidumbre no le acomoda, podemos entrenarnos en acomodarlo y acomodarnos a ella.

En nuestro saber hay mucha incertidumbre aceptada en las artes o en la investigación científica por ejemplo. Forman parte de una manera de vivir, de crear, de trabajar, de interactuar para millones de personas, así que puede formar parte de la tuya y de la mía ¿Cómo la integro?

En mi caso, la naturaleza y mindfulness son mis guías para habitarla cada día con un poco más de serenidad y seguridad. Y además, tengo la suerte de tener personas en mi círculo cercano que son grandes aliadas y maestras de vida. Maestras que usan espejos mágicos con los que me muestran una nueva lectura más amable y saludable de mi misma y de la vida.

¿Quiénes son tus maestros y maestras de vida? ¿Te animas a agradecer sus aportaciones?

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