19 Nov 2018

Gratitud

No tengo datos empíricos ni ningún estudio que lo demuestre, solo tengo mi experiencia y, qué le vamos a hacer, a mí me sirve.

Mi experiencia me ha demostrado, en varios momentos de mi vida, que la gratitud es una herramienta poderosísima para encontrar ese estado de calma, serenidad que, para mí, se acerca a la plenitud, a la felicidad.

La gratitud es una acción, una disposición, una actitud por la cual tomamos conciencia de que lo tenemos, lo que poseemos, nos damos cuenta de que lo que vivimos, es un regalo, pues podríamos no tenerlo o podría no estar en nuestras vidas.

Al mismo tiempo, para conectar con la gratitud, además de darme cuenta de que podría no tenerlo, soy consciente del valor que tiene, de lo diferente que sería mi vida si no lo tuviera. Así, de repente, pongo en valor cuestiones que en condiciones normales doy por supuestas. Doy valor al hecho de tener agua caliente y fría cuando hago el gesto de abrir el grifo cada día. Doy valor al acto cotidiano de tener alimento en la nevera y que no sentir escasez al respecto. Doy valor no sólo a lo que me nutre físicamente sino también emocionalmente. Doy valor a esas personas de mi entorno en quienes me apoyo si lo necesito o con quien comparto momentos cálidos, amables y vitales. Doy valor a que mi cuerpo responde en un porcentaje altísimo a lo que deseo y me permite llevar una vida satisfactoria y plena. Doy valor a tener la posibilidad de poner mi mente y mi creatividad al servicio de lo que me apasiona, con libertad para acertar y equivocarme. Doy valor a todo lo que hay en vida que no depende de tener o no dinero, doy valor, de repente, a un montón de cosas, personas, circunstancias que ya las daba por supuestas.

Y cuando me doy cuenta de todo lo que si hay en mi vida, cuando aprecio la belleza y el valor de cada instante, entonces no me falta nada, desaparece la expectativa mayor, la exigencia, las demandas a la vida, a una misma y al resto de personas.

Eso no quiere decir que no desee cosas o vivencias o situaciones nuevas, pero hay un matiz o consideración importante. Sé, de manera profunda, que mi bienestar, mi plenitud, mi felicidad no depende de llegar a ese lugar, de obtener o poseer o vivir tal o cual cosa o experiencia, de pasar un momento, un tiempo o una vida con tal o cual persona. No, ese bienestar o plenitud está aquí, en este instante, poniendo conciencia al valor de lo que hay. Ahora.

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