A veces es tal el ritmo de todo lo que acontece que me gustaría darle a la pausa y parar la acción, el sonido, las conversaciones, los mensajes, los temas pendientes, las obligaciones, los compromisos…

Quiero que lo que sucede ahí fuera pare, aunque sé que eso resulta improbable, imposible más bien. El mundo sigue girando. Como dice Jorge Drexler en una canción “la vida no para, no espera, no avisa”.

Hay días, como el de hoy, que me cuesta darme cuenta que no puedo pedirle a la vida que se pare, que me espere, que me avise. La vida tiene su propio ritmo y soy yo quien debe adaptarse a ella y no viceversa.

Hay días, como el de hoy, que me cuesta aceptar el ritmo de los acontecimientos. Me gustaría que algunas cosas sucedieran más rápido, que algunas incertidumbres dejaran de serlo.

Hay días, como el de hoy, que me cuesta comprender el ritmo y las necesidades ajenas y me gustaría que el mundo girara en torno a las mías. Son esos días en los que me vivo como alguien separada del resto. Hay ausencia de unidad.

Hay días, como el de hoy, que me cuesta soltar el control y cuanto más empeño pongo en controlar lo que sucede, más caótico lo siento todo y más control necesito y así más y más y más y así, lo voy complicando todo un poquito más cada vez.

Hay días, como el de hoy, que después de estar peleándome con la realidad, tal y como es, después de estar resistiéndome, el cuerpo me da la señal, el aviso de respirar, de observar lo que está sucediendo fuera y dentro de mi, de aceptar la incertidumbre, lo desconocido, la fragilidad de la vida. Esta vida que sigue aunque yo necesite parar.

Hay una frase que se atribuye a Einstein que dice “La vida es como montar en bicicleta, para mantener el equilibrio hay que mantenerse en movimiento”. Por tanto, hoy aprendo que no se trata de parar el mundo, sino, en ese movimiento, encontrar mi agitación y mi calma, mi cansancio y mi reposo, mi sensación sentida, mi diálogo y mi silencio interior. Encontrar la verdad en esa dualidad, soltando la expectativa de que los acontecimientos sean de alguna manera concreta (ideal).

Y decido dejar de esforzarme por lograr nada, por estar de ningún humor concreto, dejo de esforzarme por hacer las cosas de la manera correcta y perfecta y me permito que el día de hoy haya sido un caos.

Share
This