“Hoy es el primer día del resto de tu vida”. -Autor desconocido-

Paramos la rutina, nuevos paisajes, nuevos horarios, sacamos el bañador o las botas de montaña y todo cambia. Así hemos empezado las vacaciones, quienes las hemos disfrutado ya, y ahora toca volver a calzarnos el uniforme y seguir nuestros horarios comprometidos: vuelta a la rutina.

Una parte de mi, entra en un estado melancólico cada vez que termino un viaje y empieza a añorar lo efímero que, durante un breve momento de mi vida, me fue habitual. Por otro lado, mi ser social, está deseando escuchar los relatos de viajes y experiencias de otras aventureras y aventureros y relatar las propias. Contar y escuchar, inspirar y dejarme inspirar, me parece alimento saludable para el corazón y para la presencia. Parar la mente, dejarme sorprender por el relato de playa y familia, de montaña y amigos o el viaje exótico…imaginar, preguntar, asombrarme o enternecerme, sentir con la persona que me relata sus vacaciones ¡¡menudo regalo!! ¿Y contar? También es un momento especial, me permito recuperar los recuerdos más significativos de mi viaje, como si pudiese elegir las postales más especiales, las imágenes, olores, sensaciones, palabras, sabores y sentires, para compartirlas con la persona que me escucha y se deja sorprender por mis relatos. Este momento de la vuelta a la actividad es importante, es el momento de retomar y reavivar vínculos, de mirarnos desde y hacia el corazón, la emoción y el ser único que cada uno, cada una, somos.

También se agolpan en mi cuaderno las ideas locas y las sensatas pidiéndome que las revise y las deje existir…”¡Yo, yo! Te vas a divertir poniéndome en marcha”, “Si me sacas a mi, ahorrarás tiempo y recursos en esas tediosas tareas diarias”, “no te olvides de mi, yo no olvido el brillo en tu mirada cuando aparecí en tu mente”…el parón del verano nos permite oxigenárnos y nuestra mente se pone creativa. No tienen porqué ser proyectos profesionales. Las ideas locas pueden afectar a la logística en casa, a la rutina con la familia, a las relaciones sociales, el ocio, el deporte, etc., etc., hasta el infinito…

Las vacaciones están muy bien, si. Nos permiten dedicar intensidad a nuestros sentidos y descanso, lo que quiera que signifique para cada cual esta palabra, a nuestro cuerpo y mente. Y quizás lo que las hace tan especiales es que tras ellas, algo nuevo inicia. Nuestros pies y cuerpo se preparan para avanzar en nuestro camino con una mirada renovada, descansada, inspirada y quizás hasta cambiada. Por eso hoy me permito preguntarte ¿cómo quieres que sea tu inicio? ¿qué aprendiste este verano de ti, que te apetezca tener presente en tu día a día? ¿qué sientes que echarás de menos, qué puedes incorporar en tu vida para que la añoranza no sea tanta? ¿qué te nutre, qué “afila tu hacha”? Tráelo a este nuevo curso, deja que te alimente y te nutra….y a ver qué pasa.

¡Feliz inicio!

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