16 Jul 2018

Lo que perdura

Cada día te transformas. Partes de ti nacen y partes de ti mueren. – Thich Nhat Hanh

Una mañana fresca del mes de julio, miras al cielo azul, limpio, sin una sola nube e intuyes el calor que hará un poco más tarde. Sin embargo sigues con tu plan del día, escribiendo, organizando, planificando…sigues sin ocuparte de lo que vendrá después, de los sudores y las ganas de siesta.

Y lo haces porque esto es la vida; estar aquí presente, con cierta consciencia  de lo que puede venir luego basándote en la experiencia y en el razonamiento deductivo, por supuesto,  y enfocándote en lo que ocurre ahora: tus elecciones, tus decisiones, tus preferencias, tu ser. Tu ser que tiene un plan para esta vida o al menos para este preciso momento…

Planes que transforman, planes que generan experiencias, planes que generan memorias. Algunas de estas memorias formarán parte de eso que perdura en tu vida, más allá del polvo del tiempo que puede opacar ciertos detalles.

Lo que perdurará en tu memoria y en tu sentir no son los minutos o las horas que dedicaste a preocuparte, anticipadamente, sobre el calor de un veraniego lunes. Tampoco lo son las horas de insomnio dedicadas a rumiar miedos y preocupaciones por los peligros que habrán de afrontar ni tus hijos, hijas, tu madre, ni ningún otro de tus afectos. Ni lo serán las incansables secuencias repetidas en tu mente de esas conversaciones difíciles en las que dices lo que sientes, lo que te dolió o lo que te dañó con una elocuencia cautivadora, fluida, natural e innegable.

Lo que perdurará serán esos momentos en los que sentiste la vida con todos los poros de tu piel…. unas risas, unas lágrimas, una siesta sobre la hierba, una noche en vela con tu amante, con amigos/as o cogiendo la mano de tu marido mientras moría. La vida que recordamos es la que vivimos, no las fantasías de preocupación y éxito que rumiamos en nuestras mentes, a veces controladoras, a veces atemorizadas y otras soberbias.

Por eso hoy te quiero invitar a vivir tu vida. No a dejar de tener en cuenta “lo que hay allí fuera”, intégralo si, como un decorado de tu película en la que tu protagonista, siente, hace sin perder la perspectiva de ser protagonista. Cada ser con quien te cruces esta mañana es su propio protagonista de vida; todas las personas protagonistas y acompañamiento coral a la vez ¡que maravilla!

Transfórmate, nútrete de sentido y experimenta lo que toca en este momento. Si es un caramelo dulce y suculento, saboréalo sin preocuparte de nada más. Ahora es lo que te toca. Si es un trozo de raíz amarga y pesada, desagradable y que te genera disgusto, saboréala también. Ahora es lo que te toca. Saborea la idea de capacidad ante la dificultad y de riqueza ante la abundancia, saboréate libre de apegos a una u otra situación. Ni eres tu sufrimiento ni tampoco tus alegrías, eres más que ambas, eres quien contiene estas y otras muchas emociones…piensa en todas las que te quedan por vivir.

Hoy te quiero invitar a zambullirte en tu vida, en las experiencias que vienen, que si la ola te revuelca, te despeina y se mete algo de arena en el bañador, te sepas seguro, segura, de saber sacar la arena y peinarte mientras te encuentras con la siguiente ola.

Share
This