24 Jun 2018

Confiar

Estaba el otro día facilitando una sesión de Mindfulness cuyo título era “Mindfulness y la confianza”. El objetivo era relacionar, de una manera teórica y práctica, la práctica habitual del Mindfulness con eso que llamamos confianza.

¿Confianza? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de confianza? ¿Hablamos de confiar en nuestra persona, en nuestros recursos, capacidades, habilidades, en nuestros saberes, en nuestras intuiciones? ¿O hablamos de confiar en las otras personas? ¿En sus criterios, en sus palabras, en sus actos? ¿Hablamos de confiar en los vínculos y /o relaciones que ya tenemos o están por venir?

Pues si, nos referíamos a “esas confianzas” y también a confiar en lo que está ocurriendo en estos momentos. Confiar en que este momento presente (y no otro distinto) es el que nos proporciona la mayor conciencia desde la que vivir de manera auténtica y despierta.

A ver si soy capaz de explicarme mejor.

Durante mucho tiempo he tenido la necesidad (estoy dejándolo…como cualquier otra adicción…jeje) de dirigir mi vida, de controlarla, de creer que sabía lo que era mejor o más adecuado a cada instante.

Estoy aprendiendo que puedo saber lo que siento, lo que me apetece o lo que creo que es más adecuado o mejor, incluso lo que necesito física y emocionalmente, pero no necesariamente lo que creo más aconsejable o menos molesto o más agradable es necesariamente lo mejor. No necesariamente me va a proporcionar los aprendizajes que más necesito, en este instante.

Es más, e intentando ir más allá, comprendo que aunque yo fuera la tipa más sabia del lugar, por más que yo supiera qué es lo mejor, obtenerlo no depende de mi al 100%, por lo que suelto el control y acepto el ritmo natural de las cosas, acepto lo que es, tal y como es, en el momento que es.

Confío en mis capacidades y recursos para hacer lo mejor que puedo, con lo que acontece (en mi y en el entorno) en estos momentos, a cada instante, observando cómo cambia todo.

Confío en mi entorno y mis vínculos que me ayudarán también a avanzar y crecer lo más y mejor posible.

Y confío en la vida, en todo lo que me pone por delante porque es desde ahí (y no desde un lugar irreal, por muy anhelado que sea), desde la realidad, desde donde puedo realmente conocerme y disfrutar y saborear este único instante posible. El instante actual, presente, único, irrepetible.

Confío!

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