¿Has cumplido con todas las tareas propuestas? ¿Has respondido satisfactoriamente a las expectativas? ¿Has podido controlar esos momentos difíciles para mantenerte en tu centro y mostrarte estable? ¿Has sido perfecto? ¿Has sido perfecta? 

Tendemos a la auto-validación como método para sabernos satisfechos/as y esta validación pasa por un listado interminable de “deberes” que hemos de cumplir a la perfección…en casos de elevada auto-exigencia, que es bastante más frecuente de lo que crees. No se trata solo de actuar de manera impecable sino parecerlo en todo momento…agotador ¿verdad?

Si solo fuese agotador…

El problema de este proceder es cuando no es suficiente y aparece la frustración, el reproche, el malestar, el dolor, la ansiedad, la depresión…La creencia de la perfección o de la auto-validación es una trampa muy perversa. Subimos el nivel de exigencia de manera que mantener la satisfacción es bastante complicado.

Con esta entrada, quiero proponerte una nueva mirada para sentir satisfacción personal que pasa por conectar con la imperfección, la vulnerabilidad y la humanidad compartida. Todas las personas del mundo sufrimos. Todas las personas del mundo queremos ser queridas y por lo tanto validadas. Todas las personas del mundo nos cansamos y agotamos cuando seguimos con la dinámica de la auto-exigencia. Todas las personas del mundo sentimos ansiedad, malestar, dolor, tristeza y/o vacío cuando nos sometemos a esta tiranía. Y aunque quizás no sea consuelo saberte en la misma situación que el resto del mundo, si que puede ser un iniciador del cambio. ¿Y si me convierto en ejemplo de aceptación de la incertidumbre y la falibilidad para las personas de mi entorno? ¿Y si aprendiendo a soltar control y a aceptarme con mis aciertos y mis fallos inspiro a otras personas a atreverse a vivir?

El camino puede ser largo y merece la pena. Cambiar el chip de la auto-validación a la aceptación y amabilidad hacia uno/a mismo/a es un gran reto, supone bucear en las profundidades de nuestras creencias más arraigadas y mirándolas a la cara, aprender a callarlas, a cambiarlas, a crear una nueva manera de comunicarme conmigo y con el resto del mundo. Supone ceder y dejar de competir, dejar de querer estar por encima, de ser más inteligente, simpática, espontánea, creativa,….para simplemente ser yo misma. Con mis luces y mis sombras. Si, es un gran reto y merece la pena…¿te apuntas?

En Kaiden este camino es nuestro propio camino, por lo que somos expertas. Mindfulness, vipassana y compasión son los elementos que entrenamos para seguir dando lo mejor de nosotras en nuestras sesiones y formaciones en grupo. Mindfulness y sus actitudes están presentes en nuestras propuestas, porque sabemos que el camino merece la pena.

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