23 Apr 2018

¡Viva la sorpresa!

“Yo no me encuentro a mí mismo cuando más me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero.” Michel de Montaigne

Llevamos algo más de 1 mes sin publicar en este blog y la explicación es ciertamente un sinsentido de mi propia autoexigencia: tienes que ser capaz de poder arreglar cualquier cosa (especialmente aquellas que parecen sencillas, triviales, obvias) que se te presente. Y así cuando un 12 de marzo al intentar acceder para escribir mi entrada semanal en el blog y no poder por un problema con wordpress me empeñé en que yo debía de saber cómo resolverlo y aunque utilicé todos los recursos de los que disponía (en mi ser), no fui capaz. Decidí entonces que había llegado el momento de escribir a los chicos de Bonzzay para pedirles que me ayudasen a resolverlo, aunque había una voz interior que me decía algo así como “venga, ¿en serio te vas a rendir? Quizás no lo has intentado del todo…seguro que es algo sencillo, mira a ver si de verdad no puedes hacerlo tú misma“. Lo dejé en stand-by en parte por exigencias del trabajo, en parte por esta voz crítica, cuya intención puede ser muy buena aunque los resultados que logramos no lo son siempre.

Lo volví a intentar finalmente, sin éxito. No, no logré hacer nada para resolver el problema. Así que hoy, decidí claudicar y  escribir el correo a Dan y Aitor. Al no recordar el mensaje de error y las indicaciones que aparecen, decido acceder a la web para copiarlo y ….¡Sorpresa! Pude acceder. Sin mensajes de error, sin más explicación, hoy puedo entrar. Quizás podría haberlo hecho la semana pasada, no probé, tampoco sé si eso es muy importante. Lo que me parece importante es el aprendizaje que tiene que ver con la frase de Michel de Montaigne que abre esta entrada y con un vídeo de la Escuela Europea de Coaching con el que me topé la semana pasada.

En el vídeo, Alicia Morales, coach y formadora de esta escuela de coaching habla de cómo la sorpresa le está ayudando a trabajar el elevado nivel de exigencia (sé de qué se trata, como habrás leído hace dos párrafos) que tiene que ver con la necesidad de control (¿control? ¿qué control?)…al ver esa parte del vídeo, que tranquilo, tranquila, te enlazaré al finalizar la entrada, algo en mi interior se movilizó: “esto claramente tiene que ver conmigo”.

¿Qué pasaría si la próxima vez que te enfrentes a una dificultad o a un reto en lugar de decirte algo así como “espero que todo vaya bien” o “tengo que tenerlo todo bajo control” te dijeses algo como “a ver con qué me sorprende la situación” o “a ver con qué me sorprende de esto que voy a hacer o a afrontar”? Y no se trata de no prepararlo con antelación, sino que además de la preparación, dejemos la puerta abierta a la sorpresa, a no generar una expectativa concreta y detallada que no necesariamente se cumplirá (de hecho que nunca se cumple tal y cual la diseñas si quieres controlar todos y cada uno de los detalles).  Dejar apertura a que lo que ocurra me inspire sin necesidad de poder con todo, de hacerlo todo yo y así demostrar mi eficacia. Yo no soy informática, así que no sé de errores en wordpress, de plugins, de virus, malwares, no es mi campo de conocimiento. Sé de personas y sus motivaciones, sus emociones, sus necesidades…y con esta experiencia algo más de mi misma he llegado a conocer. Soltar el control no es rendirse sino dotar de sentido a la vida en sociedad, no, yo no sé hacerlo todo y no necesito saberlo, para eso tengo a los profesionales al otro lado del teléfono o del correo. Me gusta sorprenderme y a partir de ahora, pongo la intención de hacerlo más a menudo. ¿Te apuntas a la vida con menos control y más sorpresa? Una mirada más curiosa y abierta puede venir muy bien a este cambio social en el que nos encontramos.

 

He aquí el vídeo de la Escuela Europea de Coaching

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