Nada puede llegar a pensarse si no ha pasado previamente por los sentidos. Aristóteles

Miles de estudios sobre neurociencia, sobre nuestros cerebros y nuestras neuronas, nos ayudan a conocer algunas de las claves acerca de nuestra manera de ser. Y eso esta muy bien para nuestras mentes curiosas, resulta un alimento irresistible. Sin embargo, no es menos cierto que ese conocimiento no genera un estado de bienestar y sosiego con uno/a mismo/a de manera automática. Voy a intentar compartir un par de claves contigo a través de este post esperando generar una nueva dinámica para llevarte bien, o mejor que ahora, contigo.

Las emociones nos informan sobre necesidades, por ejemplo “tener miedo implica huir del peligro, sentir envidia implica querer conseguir un alimento similar al del vecino, sentir ira implica poder activar los recursos para defendernos o defender a otros” (Reyes Adorna en “El origen de la infelicidad”). He querido usar esta cita por un lado, porque se incluye la envidia, emoción muy presente hoy en día en nuestras vidas, y por otro lado por no ser yo quien ponga los ejemplos y apoyarme en otra profesional. Así pues, el planteamiento que aquí te lanzo es ¿y si en lugar de pelearnos con nuestras emociones aprendemos a aceptarlas como parte esencial de nuestra supervivencia y las escuchamos para aprender a gestionarlas de una manera saludable para “mi” y para el entorno? A modo de idea, creo que suena interesante.

Otra actividad básica y muy estudiada de nuestros cerebros: el pensamiento. Nuestras mentes, imparablemente activas, pueden adquirir una velocidad pasmosa en la generación de “pensamientos” (imágenes, notas mentales, censuras, reproches, halagos, fantasías, etc.). Si, eso que sucede en tu mente, sucede en todas las mentes de las personas que te rodean.

Nuestros ancestros necesitaban generar unos modelos mentales que les asegurasen la supervivencia, así que etiquetaban, generalizaban y simplificaban. De esta manera sentían que controlaban el medio exterior lo que les permitía manejar esquemas para la supervivencia: la caza, la huida, la defensa, etc. Hoy seguimos utilizando con alegría estos sistemas de procesamiento para la ingente información que recibimos de nuestros tecnológicos entornos. Seguimos etiquetando, generalizando y simplificando. El problema hoy es que manejamos mucha más información y nuestro “medio natural” no es solo lo que acontece en el entorno físico cercano, sino que puede englobar lo que ocurre en la bolsa de Nueva York, en las fábricas de Beijing, en las escuelas del Congo o en cualquier otra punta del planeta. Generalizamos, simplificamos y nos adherimos a las “malas noticias” con nuestros súper veloces cerebros y así día tras día. ¡Suena agotador! Y ciertamente nos agotamos…nos agotamos y generamos reacciones emocionales de ira, depresión, ansiedad que repercuten en nuestros insomnios, trastornos alimenticios, adicciones y demás problemas.

No es novedad que las personas que formamos Kaiden, Raquel y yo, nos enganchamos hace ya unos cuantos años a la meditación, al mindfulness y a la compasión. Nos parece un recurso (uno más entre otros muchos) que justamente equilibra la balanza para nuestros cansados cuerpos y nuestros cerebros hiperactivos.

Desde esta perspectiva te invito a dejar de pelearte con tu mente y con su actividad. Si piensa mucho, poco o no se sabe, si simplifica, generaliza y etiqueta de manera constante, o no lo suficiente,…sea como sea que actúe, no te pelees con esta parte de ti. Pelear contra algo tan inesquivable nos asegura una dosis diaria de malestar y sufrimiento. La invitación es a aceptar que nuestra biología y evolución no son las adecuadas para el mundo híper-informado actual y a buscar lo que a ti te sirva para poder parar de manera regular y desintoxicarte de los agobios y sucesos lejanos e incontrolables. Parar para poner la mirada en lo cercano y en lo que entra en tu campo de acción. Parar para aprender a mirar las buenas noticias, abrir la mente a eso que ocurre de manera natural y que nos conecta con la parte amable y humana de nuestra especie.

Apaga el móvil o quita los datos durante unos minutos, por ejemplo mientras comes; apaga la televisión un día a la semana; no leas prensa un fin de semana al mes…desintoxícate del exceso de información para atender lo que ocurre en ti, en tu entorno, en lo que te rodea. Entrena a tu cerebro para generar bienestar, esta es la manera proactiva que hoy se me ocurre compartir contigo para que poco a poco, nuestra biología y nuestra evolución nos permitan llevarnos bien con facilidad.

 

Aprender es descubrir que algo es posible. Fritz Perls

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