30 Oct 2017

No hagas nada…

No hagas nada sólo porque puedas

No hagas nada que no te encante

No hagas nada porque otros piensen que deberías hacerlo

No hagas nada porque temes hacer otra cosa

(Escuchado y visto en una serie “Tú, yo y ella”)

 

A veces la vida te regala momentos en los que puedes elegir qué camino tomar. Otras veces, te regala pérdidas, despidos, rupturas que te hacen tener que mirar al futuro de otra forma (elegir, al fin y al cabo, aunque no lo vivas en ese instante con esa perspectiva)

Y llega un momento en que eliges tomar partido en tu vida o que la vida suceda sin que tú seas protagonista. Llega un momento, en que decides si eres la persona que pilota tu vida o eres el copiloto que sugiere, dice, opina pero no toma decisiones.

¿Quién quieres ser? ¿Quieres pilotar tu vida?

Y a veces, tenemos una inquietud interior, algo que nos dice que es el momento pero no sabemos qué decisión es la que nos hará vibrar, la que hará que nuestros ojos brillen, la que hará que nos levantemos sin sueño, la que nos hará no sentir cansancio, la que nos ilusione de una manera sin fin. A veces no sentimos esa llamada tan clara. Si es así, podemos seguir el consejo del personaje de ficción de la serie que veía el otro día y que abre este post.

¿Cuántas veces haces algo sólo porque tienes la oportunidad? Te proponen un trabajo, un plan, una aventura y como está disponible, como resulta accesible, decimos que si y…¿Para qué? ¿Qué nos aporta? ¿Qué tiene que ver esto que estoy haciendo con lo que realmente me hace vibrar?

¿Cuántas veces sigues haciendo cosas sólo porque te gustaron en su momento? Conozco personas que siguen con algo (o alguien) porque una vez les encantó y les cuesta reconocer que el tiempo pasó, que los intereses han cambiado, que tú también has cambiado. Comprender que mientras haces cosas que no te encantan no dedicas tiempo a lo que si o a descubrir las nuevas cosas que te encantaría hacer. ¿Por qué no te paras y te escuchas un instante, abres tu mente y tu corazón y te preguntas…qué me encantaría hacer?

¿Cuántas veces, en tu intento de gustar, de formar parte de la manada, de ser comprendido o comprendida, acabas haciendo cosas que no te permiten ser tú al 100%? ¿Qué sentido tiene vivir de puntillas? ¿Qué sentido tiene que te quieran si quieren una versión no auténtica de ti?

Y ya por último, ¿Cuántas veces es el miedo el que moviliza tus acciones? ¿Cuántas veces has renunciado a algo por miedo a dar algún paso, por mostrar tus cartas, por miedo a fracasar, miedo a que te rechacen? ¿Cuántas veces has elegido entre opciones en las que te proteges?

No hablo de ser una persona kamikaze, de no cuidarse. Hablo de movernos desde la ilusión, desde la valentía, desde la autenticidad, desde la humildad, desde la posibilidad de fracasar, de asumir que en la vida nos caemos y nos volveremos a caer. Hablo de vivir sin pausa, sin el freno puesto, sin la coraza puesta. Hablo de vivir.

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