02 Oct 2017

Volver a empezar

A lo largo de la vida hay instantes en los que sentimos que algo se ha roto, que algo se ha acabado. Puede ser un trabajo, una etapa, una relación, un sueño…

Cuando eso sucede y sobre todo si se trata de algo no elegido nos supone gestionar un duelo. De mayor o menor envergadura, pero duelo al fin y al cabo.

Y aunque ya hayas pasado por otros duelos, toca transitar, vivir, sentir y atravesar este nuevo duelo.

Algo que a mi me ha ayudado a gestionar estos duelos es conocer su naturaleza y sus etapas. Me ha ayudado a comprender que la noria emocional forma parte del proceso y que evitar el duelo no es la mejor manera de completarlo. Cuando no haces el trabajo completo es muy probable que en la siguiente pérdida significativa se avive, con el nuevo duelo, los no gestionados anteriormente.

Hay muchos autores y autoras expertas en duelos que nos han explicado las fases por las que pasamos las personas ante las pérdidas.

Fase de Negación. Cuando no nos creemos lo que ha sucedido. Cuando intentamos crear un espacio, un tiempo extra para comprender, para darnos cuenta. Se trata de un mecanismo de defensa que crea nuestra mente.

Fase de Negociación. Es la siguiente conducta que trata de evitar lo inevitable. Se busca solucionar de alguna manera la pérdida. A veces queremos negociar con la vida, con los médicos, con quien sea. Queremos realizar un canje, llegar a un acuerdo para que los acontecimientos sean distintos.

Fase de Enfado o Ira: Los intentos de negación y negociación no han funcionado, la realidad es la que es, pero ahora nos rebelamos contra ella. Nos enfada, nos parece injusto y nos enfadamos.

Fase de Dolor Emocional (o depresión). Ya no hay escapatoria y no podemos alejarnos de la realidad. Sentimos tristeza por la pérdida. En la medida que somos capaces de sentir esta fase, de compatirla, será más sencillo atravesar esta fase y pasar a la siguiente.

Fase de Aceptación. Cuando hemos pasado por el resto de etapas. Asumimos que la pérdida es un hecho y nos preparamos para seguir viviendo integrando esta pérdida en nuestro histórico.

Y volvemos a empezar…y así a lo largo de nuestra vida. Aprendiendo a integrar las pérdidas al tiempo que volvemos a ilusionarnos, que volvemos a probar, al tiempo que aprendemos y crecemos…

Volver a empezar significar comprender que las pérdidas forman parte de vivir y que sólo se puede perder lo que fue un regalo. Así que agradezco a la vida por todo lo que me regaló y aprendo a aceptar lo que ya no está en mi vida. Gracias y adiós.

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