Una de las confusiones que se han generado alrededor de la psicología positiva y por lo tanto del coaching, es la creencia de que pase lo que pase, debemos enfrentarlo con coraje y valentía. 

Desde luego es una de las opciones, siempre que la persona que va a abordar la situación la elija desde su libertad de acción y de toma de decisiones. 

Otra opción que se me ocurre igualmente válida, es aceptarla. Aceptar la situación nada tiene que ver con “conformarnos” sino todo lo contrario: “vale, me toca vivir una crisis, no siento que pueda hacer nada por evitarla o enfrentarme a ella con fortaleza, la dejo pasar y veo qué puedo hacer/aprender de esta situación, de mí”. 

A veces la falsa idea de mantenernos fuertes ante cualquier situación, con entereza y buen humor genera mucha frustración. De pronto te encuentras nadando contra una corriente que cada vez cansa más tus brazos y piernas, tu coherencia y fuerza y sientes que no puedes más. ¿Qué pasa si te das permiso de no poder más? ¿A quién sientes que vas a defraudar? ¿El mundo se acabará?  Te lo ilustro con un ejemplo, con mi ejemplo: 

Mañana de lunes con una lista de tareas ilusionantes por hacer. Una semana por delante muy motivante y llena de actividades. Me voy a la cama pronto para empezar el lunes con fuerza y…..a las 4:00 de la mañana me levanto ¡Me he pillado un virus! No duermo nada y no soy capaz de pensar o moverme cuando el despertador suena… Me podría enfadar conmigo o con mi suerte o con el virus y renegar de mi “mala suerte”, refunfuñar y entrar en el bucle del enfado…podría haberlo hecho si. ¿Qué ganaba? Desde mi visión, nada y en cambio hubiese perdido mi equilibrio emocional y mental, probablemente además de los síntomas que tengo ahora mismo, habrían aparecido otros asociados al estrés y al enfado. ¿Me puedo permitir “perder” la mañana de un lunes? Soy autónoma, valorarlo tú mismo/a…y sin embargo mi cuerpo no acompaña. ¿Me conformo? Pues no, lo acepto y eso significa que de las tareas previstas se quedarán unas cuantas en el listado de “pendientes de hacer” y que mañana martes mi agenda estará un poco más apretada…y ya está. Lo acepto sin enfadarme, sin “echarme la bronca” y aprovechando la experiencia para escribir esta entrada. 


A veces el entorno no nos acompaña o facilita la realización de nuestros planes, puedes elegir pelearte con él o aceptarlo y modificar tus planes, la clave está en la flexibilidad y la aceptación, actitudes que si se pueden cultivar en un proceso de coaching, empoderándote e invitándote a abrir aún más el abanico de posibilidades para afrontar una crisis. 

¡Tú  decides! 

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